Proclamación de
la RASD
La
decisión de proclamar la República Árabe
Saharaui Democrática fue impuesta a los Saharaui porque
España se había retirado del territorio la
víspera, dejando así un vacío jurídico
e institucional que sólo el pueblo Saharaui, verdadero
depositario legal de la soberanía nacional, puede
y tiene derecho a colmar. La proclamación de la RASD
es la consecuencia directa, normal y lógica de la
resistencia secular llevada por los Saharaui con el fin de
preservar su supervivencia contra las agresiones y las tentativas
coloniales, tomando así conciencia progresivamente
a lo largo de los siglos de su propia identidad nacional.
Durante la resistencia anti-colonial, la colonización
y la lucha de liberación nacional, los Saharaui fraguaron
su nación, de la cual han tomado conciencia a medida
que la resistencia seguía y realizaba progresivamente
un querer vivir juntos, expresando un verdadero plebiscito
de cada día.
La RASD es sobre todo el coronamiento de la guerra de liberación
nacional iniciada en 1973 por el pueblo saharaui bajo el
mando del Frente POLISARIO. Aquélla intervino justo
después de la reunión del 12 de octubre de
1975 en Ain-Bentili, en la frontera noreste mauritano-saharaui,
durante la cual los miembros de la Djemaa, notables, representantes
del Frente POLISARIO y hasta del PNUS (organización
saharaui a sueldo de España y luego de Marruecos)
se juntaron para sellar la unidad nacional. El 28 de noviembre
del mismo año, en Guelta Zemur, en el centro-este
del Sahara. La mayoría de los miembros de la
Djemaa (67 sobre 102) decidieron la disolución de
esta última y la creación del Consejo Nacional
Provisorio Saharaui (41 miembros) como complemento a la edificación
nacional, y en réplica a los acuerdos tripartitos
de Madrid.
Paralelamente a la salida de los españoles, el 26
de febrero de 1976, Rabat y Nuakchot organizaron, en El Aaiun,
un simulacro de consulta: provocaron la reunión de
la Djemaa, o más precisamente, de lo que quedaba de
aquélla, ya que la mayoría de sus miembros
se había incorporado al Frente POLISARIO para proclamar
la Unidad Nacional (declaración de Guelta) contra
los nuevos invasores.
La República saharaui fue proclamada unilateralmente,
entonces, por el Frente POLISARIO. Los dirigentes saharaui
estiman que careciendo de la posibilidad de ejercer su derecho
a la autodeterminación por vía de un referéndum,
y en unas condiciones marcadas esencialmente por la conspiración
que se sabe (retirada de España y, simultáneamente,
invasión del Sahara por Marruecos y Mauritania, quien
se retiró pronto del Sahara y del conflicto) sólo
el pueblo saharaui, depositario legal de la soberanía
en su territorio después de la salida de los españoles
se encuentra en condiciones y derecho de hacerlo.
¿Quién está habilitado, en efecto,
en lugar y en nombre del pueblo saharaui a decidir del destino
del Sahara? ¿Quién, en lugar y nombre del pueblo
saharaui puede proclamar el nacimiento de la RASD a parte
del Frente POLISARIO, quien es el representante único
y legítimo del pueblo saharaui? En cuanto fue
proclamada, en unas condiciones particularmente difíciles
(territorio ocupado por las fuerzas marroquíes y mauritanas,
parte de la población en exilio), la RASD estableció sus
fundamentos políticos, definió sus orientaciones
generales y puso en pie sus propias estructuras de gobierno.
El 4 de marzo de 1976, la RASD se dotó de su primer
gobierno y el Tercer congreso del Frente POLISARIO, en agosto
de 1976, le dio su primera constitución, la cual plantea
los principios fundamentales del Estado y fija la organización
política.
La proclamación de la RASD es legítima porque
el pueblo saharaui es «natural y originariamente titular
de su soberanía» y posee el «derecho inalienable
a la autodeterminación» para gozar de su independencia.
Es legal porque es conforme a los principios del derecho
internacional, a las resoluciones de la ONU y de la OUA,
al aviso consultivo de la CIJ del 16 de octubre 1975, así como
a las conclusiones de la Misión de Visita de la ONU
al Sahara Occidental en mayo y junio de 1975. Por fin es
oportuna e incluso necesaria para defenderse contra la anexión
del Sahara por Marruecos y Mauritania, consagrada por los
Acuerdos tripartitos de Madrid, considerados como nulos y
sin valor porque contrarios a la legalidad y al proceso normal
de finalización de la descolonización del Sahara,
preconizado por la ONU.
La RASD suscribe plenamente las cartas de la OUA y de la
ONU, respeta la buena vecindad y trabaja por el establecimiento
de relaciones bilaterales y multilaterales basadas en el
respeto mutuo. Es firmante de la carta africana de los derechos
del hombre y de los pueblos y suscribe plenamente la carta
universal de los derechos del Hombre. La República
saharaui ha sido reconocida, desde su proclamación,
por numerosos Estados en el mundo y consagrada por la OUA,
de la cual es miembro de pleno derecho desde 1984. Es, desde
julio del 2000, miembro fundador de la Unión Africana,
cuya gestación sigue en proceso.
Riquezas abundantes
La RASD es para el Magreb lo que es Kuwait para el Golfo.
Es un país muy rico en minerales, en hidrocarburos,
con una costa de más de mil kilómetros entre
las más abundantes en peces en el mundo.
Pesca . La costa sahraui encierra uno
de los bancos de peces más importantes del mundo.
Representa una producción anual evaluada en 10 toneladas
por km.
Hidrocarburos . Las investigaciones efectuadas
en los años 1960, particularmente por sociedades
norteamericanas, entre ellas Mobil Oil, Gulf Oil, Texaco
y Esso, atestiguan, según fuentes creíbles,
la existencia de petróleo y de gas natural en Saguia-el-Hamra
y a lo largo de la costa del Sahara. Actualmente la RASD
tiene firmados ocho contratos con empresas petroleras inglesas,
australianas, sudafricanas y norteamericanas, para que
después de finalizar la controversia con Marruecos,
comiencen a ayudar en la explotación de dichos recursos
energéticos.
Minerales . Según las declaraciones
que hizo un ingeniero de minas del Servicio de Prospecciones
Mineras Españolas en el Sahara ante el Consejo Superior
de Estudios Científicos de Madrid, entre los minerales «ya
descubiertos» se pueden citar: níquel, cromo,
platino, oro, plomo, corindón, plata y cobre, entre
los otros minerales estimados posibles, el wolframio y
el estaño.
El fosfato . Por su abundancia (cubriendo
una zona amplia que va desde Izik cerca de El Aaiun hasta
la península del Cabo Blanco .o sea unos 800 km.),
el fosfato sigue siendo de momento la principal riqueza
del país.
Energía solar . La RASD es un
país de sol. Esto ofrece muchas posibilidades en
varios sectores y sobre todo en cuanto a energía
y comunicación. Esta riqueza se utiliza mucho hoy
en los campamentos de refugiados y en los territorios liberados.
Agua . Cientos de pozos, que cubren todo
el territorio, atestiguan la abundancia del agua subterránea
y sobre todo de una importante capa freática que
representa una inmensa riqueza acuífera.
Una sociedad nueva
A semejanza del conjunto de los Estados africanos, la República
saharaui es un Estado pluritribal, caracterizado por cierta
homogeneidad cultural conformada por la historia. Las tribus
que se reparten el territorio del Sahara comparten también
una historia en gran parte común, hecha de alianzas
y de relaciones conflictivas. La sociedad saharaui es una
sociedad mora, arabófona.
En veinticinco años, la República saharaui
ya ha fijado las bases de las instituciones que regirán
el Estado Saharaui, una vez restablecida totalmente su soberanía
en la totalidad de su territorio.
Los Saharauis están muy orgullosos hoy de tener la
tasa de escolarización más elevada en el Magreb,
hasta en África, y de encontrarse a salvo de las epidemias
que estragan otros países. El objetivo es edificar
una sociedad en la cual cada uno tenga un sitio, una sociedad
en la cual no se olvide o excluya a nadie.
Otros sectores
La mujer no está marginada. Los Saharauis son conscientes
de que el esfuerzo nacional de liberación y de edificación
del país exige la participación de todos y
todas. Hay sitio para todos, y sobre todo para la mujer,
a quien los valores y las tradiciones de la sociedad bidhan
(mora) en general y saharaui particularmente, otorgan un
sitio privilegiado, claramente distinto de la posición
de sus hermanas en el resto del mundo árabe y musulmán.
Al contrario de lo que se puede constatar en otras sociedades árabes
y africanas, la mujer saharaui desempeña un papel
importante, tanto en el sector de producción económica
como en las estructuras políticas y administrativas
de la RASD. Antes de la colonización, ya disfrutaba
de una gran emancipación.
La organización de la sociedad saharaui no sólo
toma en cuenta la finalidad de la instauración de
la soberanía de la RASD en la totalidad de su territorio
nacional y su reconocimiento internacional por medio de su
afirmación en el seno de la sociedad internacional,
sino que asume también la totalidad de su independencia
y se proyecta hacia el futuro. El esfuerzo de creación
de una sociedad saharaui nueva, democrática e igualitaria,
particularmente aboliendo la esclavitud, erradicando les
desigualdades o eliminando el tribalismo, todavía
no ha demostrado, en efecto, su verdadera medida.
Resistencia y represión marroquí en
las zonas ocupadas
El drama del pueblo saharaui empezó en 1975 con la
invasión del Sahara por las tropas marroquíes.
Huyendo de la represión, perpetrada con una extraordinaria
barbaridad, según testimonios concordantes, miles
de saharauis se juntan, primero, en la parte oriental del
país, particularmente en Um Dreiga y en Tifariti,
antes de verse obligados, bajo los bombardeos efectuados
por la aviación marroquí, a tomar el camino
de la evasión y a cruzar la frontera argelina para
instalarse, por fin, aprovechando la hospitalidad del pueblo
argelino, en lo que se conoce hoy como los campamentos de
refugiados sahrauis, en la frontera argelino-saharaui, en
una comarca inhóspita situada cerca de Tinduf, en
el sudoeste de Argelia. Desde entonces, el pueblo saharaui
está separado en dos: una parte en exilio, otra bajo
la ocupación marroquí. Esta separación
está reforzada por los muros de defensa marroquíes
que aíslan las zonas ocupadas del Sahara en un verdadero
gueto, tanto de las zonas liberadas como del resto del mundo.
Encuadrados por un aparato represivo que cuenta con varios
miles de agentes de seguridad marroquíes, los Saharauis
que viven en las zonas ocupadas sufren cada día la
dolorosa experiencia, desde hace veinticinco años,
de la violación de los derechos del hombre más
elementales. Fueron víctimas durante los años
1975-76 de los bombardeos de napalm, de fósforo blanco
y de las bombas de fragmentación, cuyo uso está internacionalmente
prohibido. Los testimonios abrumadores, relatando los horrores
y las atrocidades cometidas por tales bombardeos casi no
fueron escuchados.
Desde la invasión del Sahara, los arrestos, las detenciones
iban a sucederse con una velocidad impresionante. El drama
de los Sahrauis era tal que hoy ya no existe familia que
no haya sido víctima de cerca o de lejos de la represión
marroquí. Miles de personas fueron detenidas, entre
las cuales cientos murieron en las cárceles marroquíes.
Otros cientos desaparecieron. El mundo se dio cuenta en 1991
de la verdadera cara de Marruecos cuando las autoridades
marroquíes pusieron en libertad 301 desaparecidos
saharauis, algunos detenidos desde 1976. «Cientos
de desaparecidos sahrauis, hombres, mujeres y ancianos, según
Amnistía Internacional, tras la reaparición
en junio de 1991 de 200 a 300 detenidos en secreto sin juicio
en Kalaat M.Guna y en El Aaiun desde 1975 y 1978.
Todavía hoy, los liberados de los presidios marroquíes
que no han sido juzgados en ningún momento de su larga
detención, viven en libertad vigilada. Pese a sus
reivindicaciones, no disfrutan de ninguna indemnización
ni ayuda social.
La gran cárcel en la que está encerrada la
población saharaui en las zonas ocupadas, condenada
al silencio, es tal que la información sólo
llega al exterior cuando unos Saharauis logran huir y juntarse
con sus hermanos en los campamentos de refugiados o cuando,
raras veces, unos observadores exteriores, a menudo periodistas,
logran infiltrarse de incógnito en la región
ocupada del Sahara.
Con el fin de alcanzar su objetivo, las autoridades no escatiman
en los medios ni en los métodos para establecer el
terror e imponer el orden colonial marroquí, en total
impunidad.
El combate de los Saharauis en las zonas ocupadas ha llegado,
en los últimos momentos, a hacerse oír. Las
múltiples manifestaciones regularmente organizadas
por los estudiantes, los trabajadores, los de Bucraa entre
otros, son severamente reprimidas. Pero han sido sobre todo
las grandes manifestaciones de febrero y marzo de 1999 en
El Aaiun y en Smara, asimiladas a una entifada saharaui,
seguidas por la Agencia francesa AFP y por el diario madrileño
El País, las que han recordado a la comunidad internacional
que los Saharauis, donde quiera que se encuentren, rechazan
la ocupación marroquí y están dispuestos
a enfrentarse al terror, las ametralladoras y los blindados
para defender su dignidad, y que la tentativa marroquí para
imponer la integración del Sahara en Marruecos se
quedará en un eterno espejismo.
Solidaridad internacional
La RASD está amparada por una gran red internacional
de solidaridad, concentrada principalmente en Europa. Solo
por el Sahara cada año los comités y asociaciones
de apoyo o de solidaridad de casi todos los países
de Europa, pero también de América del Norte,
de América del Sur, de Asia y de Australia se reúnen
en una capital europea con los responsables saharauis. |